La pupila asombrada por Cubavisión

Hoy en la Historia:

  • En 1834 desterraron al patriota cubano José Antonio Saco.
  • En 1937 nació Eloy Rodríguez Téllez, fundador del Ejército Rebelde e integrante del Segundo Frente Oriental “Frank País”.
  • En 1972 nació en La Habana el músico cubano X Alfonso.
  • En 1976 fue constituido en Cubanacán, el Instituto Superior de Arte (ISA).
  • En 1998 falleció en La Habana el geógrafo cubano Antonio Núñez Jiménez.

Tomado de Ecured

Cap. Asdrúbal López Vázquez.

Cap. Asdrúbal López Vázquez.

Hola:-)

Este martes se cumplen 58 años de la caída en combate del intrépido Cap. Asdrúbal López Vázquez, mártir que con su nombre se honra el Policlínico Universitario popularmente conocido en la Ciudad del Guaso como: “policlínico sur”; quizás, el área de salud más grande de Cuba por el tamaño de la población que atiende: más de 64 mil habitantes.

Hoy también, queremos poner a consideración de los guantanameros una importante noticia y una valiosa reflexión, tomadas de un sitio web que ojalá, radicara en el dominio .cu.

Saludos;-)


“La pupila asombrada por Cubavisión”
Por Juan Antonio García Borrero / Tomado de La Pupila Insomne


Una de las buenas noticias que nos trae la televisión cubana para septiembre, es que a partir del 15 de este mes comienza a transmitirse por el canal Cubavisión —jueves, 10:00 pm—, el programa “La pupila asombrada”. Se trata de algo importante, toda vez que con ello adquiere mayor visibilidad una de las pocas producciones televisivas que tenemos en Cuba —si no la única—, dedicada a pensar críticamente y de modo sistemático el fenómeno de las nuevas tecnologías.

Debemos aplaudir cualquier gesto que en este país nos invite a acompañar de un modo crítico la necesaria informatización de la sociedad, con todo lo que ello implica para una comunidad que aún está lejos de conectarse como quisiéramos a Internet, pero que se las arregla para hacer del consumo cultural informal la principal práctica del momento.

Pese a la indiscutible voluntad de las principales autoridades del país, dirigida a garantizar el desarrollo tecnológico, todavía no existe dentro de nuestro sistema de instituciones una conciencia real de lo ineludible que resulta construir una política pública que estimule el uso creativo de las nuevas tecnologías.

Si esa política pública no se construyera, por fin, con el aporte mancomunado de áreas como Cultura, Educación y Nuevas Tecnologías, corremos el riesgo de que como país lleguemos a ponernos al día en lo que a consumo activo de las tecnologías se refiere, pero quedemos relegados al papel de simple consumidores de mensajes elaborados por los que tienen el dinero para imponer su hegemonía. Porque es preciso recalcarlo: una cosa es el consumo activo —pero estéril—; y otra el consumo creativo o fecundo. Con este último garantizaríamos las oportunidades para que los individuos usen la tecnología, en vez de ser usados por ellas, que es lo que comúnmente sucede.

Sin embargo, no basta la buena voluntad política para garantizar que dentro de la sociedad se conforme un espíritu crítico y creativo. En la teoría de la difusión de innovaciones tecnológicas, ya Everett M. Rogers nos describía la existencia de un campo complejo y dinámico, donde la recepción de las tecnologías va desde la aceptación y exaltación entusiasta hasta la satanización, incluyendo esos momentos en que la gente se muestra escéptica o simplemente atina a utilizar los nuevos dispositivos de acuerdo a las referencias que les brinda el pasado.

Por eso, entre nosotros, todavía para muchos un ordenador no es otra cosa que una versión un poco más sofisticada que una máquina de escribir, o el celular la mejora del teléfono fijo. En ambos casos, no hay una verdadera compresión de lo que significa aquí el concepto nuevo, y mucho menos hay un uso creativo de los dispositivos, sino apenas el empleo rutinario de esas herramientas en función de parámetros dictados desde una época que ya no existe ni volverá a existir.

Creo que programas televisivos como “La pupila asombrada” nos pueden ayudar a poner el problema tecnológico en la mesa de los debates que necesitamos como nación. Informatizar la sociedad está bien; impulsar una informatización que ayude a los individuos a ser más creativos —o lo que es lo mismo: más emancipados—, será todavía mejor.

Para lograr esto último necesitamos elaborar programas públicos que orienten al conjunto de instituciones que conforman la sociedad hacia esa meta única. No basta con tener en nuestras manos las tecnologías de última hora si paralelo a ello no fomentamos espacios de debate y agendas prácticas donde crezca el pensamiento innovador, y la tecnología adquiera un sentido humanista. Bienvenido sea entonces el inveterado asombro de las pupilas críticas.   Promoción programa La Pupila Asombrada

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